SOS: Cuando el insecticida ya no protege los cultivos

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Actualmente, más de 700 especies de insectos o ácaros han desarrollado resistencia a algún producto fitosanitario (organofosforados, carbamatos, piretroides, ciclodienos, etc). 

No hay que confundir la resistencia de las plagas a los insecticidas, con la falta de eficacia de un tratamiento, ya que la ineficacia puede ser debida a otros factores, como una mala aplicación, un momento inadecuado de tratamiento, un producto mal elegido, etc. Específicamente la resistencia se da cuando una población de la plaga ha adquirido genéticamente la capacidad de tolerar una dosis del insecticida que resultaría letal para la población original del insecto.

La resistencia de las plagas

La resistencia de las plagas a los insecticidas se debe principalmente a que normalmente en una población dada, siempre existirá un porcentaje (aunque sea pequeñísimo) de individuos menos susceptibles a la acción de ciertos productos químicos, que, expuestos a essos productos son capaces de sobrevivir. Los descendientes de esos pocos supervivientes heredan la menor susceptibilidad a la acción de los insecticidas, hasta que tras varias generaciones prácticamente el total de la población sea resistente. El plaguicida actúa, provocando una selección natural de los individuos, un proceso evolutivo a pequeña escala y de manera muy rápida. Por ejemplo, una población cualquiera, donde coexisten naturalmente individuos susceptibles (90%) y resistentes (10%), al aplicar el insecticida mueren principalmente los individuos sensibles y la población se enriquece con individuos resistentes. La nueva población tendrá una proporción de 66% a 33%. Si nuevamente la sometemos a la acción del mismo insecticida, la siguiente generación se expresará en proporción 25% a 75%, donde ya predominarán  los individuos resistentes.

Para evitar este fenómeno, un manejo adecuado de la resistencia de las plagas a los insecticidas debe tener en cuenta:

  • Evitar los tratamientos innecesarios, preventivos, etc
  • Aplicar el insecticida en el momento adecuado. En general, es más eficiente realizar los tratamientos cuando la plaga se encuentre en sus primeros estadios larvarios, ya que suelen ser mucho más susceptibles y, por lo tanto, mucho mejor controlados por los insecticidas que estadios posteriores.
  • Utilizar las dosis exactas recomendadas en la etiqueta. El uso de dosis menores (sub-letales) selecciona rápidamente poblaciones medianamente tolerantes, mientras que dosis mayores a las recomendadas pueden imponer presiones de selección excesivas, favoreciendo también la aparición de resistencias.
  • Cuando se realicen múltiples aplicaciones por año o campaña, alternar  productos con distinto Modo de Acción (MdA). 
  • En caso de tratamientos ineficientes, cambiar a un insecticida perteneciente a otro grupo con diferente MdA, que no tenga resistencia cruzada conocida con el inicial.
  • Conservar refugios con individuos sensibles a la acción del insecticida.

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